lunes, diciembre 13, 2004

nada la barranca en colores flourecentes y obscenos

mira al loco de Fred pintándose los testículos de mundo

ha coleccionado ratas de la barranca groovy

los colores se combinan como

un juego de manos sobre la mujer desnuda

todos bailamos y festejamos sobre la barranca groovy

y el loco de Fred fuma y fuma marihuana y no deja de reírse

la barranca groovy azul-amarillo-naraja

los enanos pasan en contingencia de enanos inflados

como globos que pasan

en contingencia de globos

comidos como manzanas

y las manzanas son los senos de la quinceañera

que resbala desnuda sobre mi lengua

en la barranca groovy el loco de Fred es monje

y nunca dicta normas porque apenas si puede recitar una palabra

lo único que pide es mota y mas mota

y mota le pinta sus labios de color groovy

y todos festejamos desnudos alrededor de la fogata

invocamos y reímos y reímos

a carcajada abierta como chapulines retroactivos

como lunas radioactivas

como órganos rotativos

y el loco de Fred es un loco y un monje tibetano

y es un armadillo y un pinacate

y es un ojo el loco de Fred

el loco de Fred y todos desnudos festejamos

****

te sueltan como un saco roto de arena

y comienzas a desvanecerte y regarte

caminas como si todo lo que habías querido se va yendo

no hay posibilidades ni razones

el tren se lleva lo que no existirá nunca

es mejor ofrecer tu cuerpo a lo que venga

será noche y siempre será noche en la noche

no hay razones específicas

abres la ventana y mil pájaros pasan

ninguno que refleje tu rostro

ninguno a quien decirle yo

oiga señor pájaro no tenemos por quien brindar

brindaremos por usted aunque no se nos parezca

brindaremos porque tiene la altura de los montes en sus alas

brindaremos porque tenemos que brindar

la vecina no ha dejado que la follen

se resiste a pesar del tamaño de sus caderas y senos

a pesar de bailar de tal forma que los ojos

se hacen agua con peces vibrando

yo solo veo miles y miles de vecinas y la soledad

hinchándonos los testículos

secos como marchitos

deshojados como un mequiere-nomequiere

no hay razones

la noche se tiende para empaparnos

estuvo llorando el día en el día

para ahora derramarse

para ahora tener los gatos aullando en los tejados

se hace demasiada noche y nos hace un agujero

no hay tiempo para redactar nuestros adioses

lo tenemos recortado

porque la tristeza llegó sorpresiva